Para lograr la igualdad real entre los hombres y las mujeres es imprescindible que los hombres y las mujeres cobren sueldos parecidos.
Pero la realidad es que las mujeres cobran sueldos más bajos que los hombres en España.
En los últimos años ha mejorado la situación.
Cada vez hay menos diferencias entre los sueldos que cobran las mujeres y los hombres.
Pero todavía sigue habiendo diferencias, y las mujeres siguen en desventaja.
El Gobierno de España ha hecho un estudio sobre las diferencias de los sueldos entre las mujeres y los hombres.
Este estudio lo ha hecho la Fundación Mujeres del Ministerio de Igualdad.
Esta fundación da el Distintivo de Igualdad en la Empresa a las empresas y las entidades que favorecen la igualdad entre sus trabajadores y trabajadoras.
Plena inclusión Aragón tiene el Distintivo de Igualdad en la Empresa desde hace años.
Día para la igualdad salarial
El próximo 22 de febrero es el Día para la Igualdad Salarial.
La Fundación Mujeres también celebra el Día para la Igualdad Salarial.
Este día sirve para protestar porque las mujeres cobran menos dinero que los hombres en sus trabajos.
La diferencia de sueldos entre hombres y mujeres se llama brecha salarial.
Está prohibido que un hombre gane más dinero que una mujer por hacer el mismo trabajo.
La brecha salarial tiene otras causas.
Las mujerse casi siempre ocupan los empleos peor pagados.
Por ejemplo, la limpieza o el cuidado de personas dependientes.
Los empleos mejor pagados casi siempre los hacen los hombres.
Por ejemplo, los jefes de las empresas.
Otra causa de la brecha salarial es la siguiente.
Muchas mujeres trabajan menos horas porque tienen que cuidar a sus hijos o a sus familiares dependientes.
Por ejemplo, a sus hijos e hijas con discapacidad intelectual.
Normalmente, los hombres dedican menos tiempo a cuidar de sus familias.
Por eso, los hombres trabajan más horas y ganan más dinero.
Y por eso también les resulta más fácil que a las mujeres llegar a ser jefes.
Para acabar con la brecha salarial, los hombres deben cuidar a sus familiares dependientes o con discapacidad igual que las mujeres.
Si las mujeres siguen encargándose casi siempre de los cuidados, seguirán ganando sueldos más bajos.
Y tendrán menos oportunidades que los hombres para llegar a ser jefas.
Esto pasa en la mayoría de las familias que tienen hijos e hijas con discapacidad intelectual y del desarrollo.
Casi siempre son las madres las que cuidan a los hijos.
Estas madres tienen que dejar de trabajar para cuidar a sus hijos o solo pueden trabajar unas pocas horas cada día.
Por eso, ganan menos dinero que los hombres.
Servicio de canguro
Plena inclusión Aragón tiene un servicio de canguros para ayudar a las familias a cuidar de sus hijos e hijas con discapacidad intelectual.
Pilar y Carolina son 2 mujeres aragonesas que tienen hijos con discapacidad intelectual.
Pilar y Carolina pueden trabajar unas pocas horas cada día gracias al servicio de canguros de Plena inclusión Aragón.
Así, Pilar y Carolina saben que sus hijos están bien cuidados mientras ellas trabajan.
Si no fuera por este servicio de canguros, ni Pilar ni Carolina podrían trabajar.
Versión en lectura difícil
Este contenido NO está adaptado a Lectura Fácil
- Este domingo, 22 de febrero, se celebra el Día para la Igualdad Salarial
- Esta brecha de género afecta con especial dureza a las mujeres con hijos o hijas con discapacidad intelectual y del desarrollo, ya que muchas de ellas se ven obligadas a renunciar a su carrera profesional para poder ejercer como cuidadoras
La igualdad salarial entre mujeres y hombres es una condición imprescindible para la igualdad real y efectiva y un pilar básico de cualquier democracia. “Mientras persistan diferencias salariales injustificadas, seguirá existiendo una desigualdad estructural que limita los derechos y la autonomía económica de las mujeres”, tal y como señala la declaración institucional aprobada este martes por el Consejo de Ministras y Ministros, con motivo del Día para la Igualdad Salarial, que se celebra el próximo 22 de febrero.
Aunque cada vez es menor, la brecha salarial de género sigue existiendo en España. Según la Encuesta Anual de Estructura Salarial, elaborada con datos de 2023, esta se sitúa en el 15,7%, el valor más bajo de la serie histórica. Por su parte, la brecha salarial de género por trabajo a tiempo completo ha descendido más de 5 puntos desde 2018, situándose en 2023 en el 4,9%.
Esta evolución confirma que las políticas públicas impulsadas en los últimos años están contribuyendo a reducir las diferencias salariales entre mujeres y hombres. No obstante, esa cifra sigue siendo inaceptable, y pone de manifiesto que se trata de una discriminación estructural en el mercado de trabajo.
Para profundizar en el análisis de la brecha retributiva entre mujeres y hombres, la Fundación Mujeres del Ministerio de Igualdad, entidad encargada de otorgar el Distintivo de Igualdad en la Empresa, que Plena inclusión Aragón ostenta desde hace años, ha desarrollado el estudio ‘La brecha retributiva entre mujeres y hombres: causas, evolución y consecuencias’. En el documento se identifican las variables que permiten analizar sus causas y señalar su evolución e incidencia.
Una parte sustancial de la brecha retributiva actual se explica por la persistencia de sesgos en la valoración de puestos de trabajo que infravaloran ocupaciones desempeñadas mayoritariamente por mujeres. Los cuidados, la limpieza, la atención social o sanitaria y la educación infantil, actividades esenciales para el sostenimiento de la vida y el bienestar colectivo, continúan asociándose a salarios más bajos y a peores condiciones laborales. Esto no se debe a razones objetivas, sino a una atribución histórica de menor valor a los trabajos mayoritariamente realizados por mujeres.
Pero esta no es la única razón. Para seguir avanzando en igualdad salarial, es imprescindible progresar también en corresponsabilidad. Las administraciones públicas deben tomar medidas que alivien la carga de los cuidados y las empresas deben facilitar la conciliación.
Además, otro paso ineludible para avanzar hacia una equidad de género en el mercado laboral que permita alcanzar la igualdad salarial es que los hombres asuman de manera equitativa las responsabilidades de cuidado. De hecho, según la Encuesta de Empleo del Tiempo del Instituto Nacional de Estadística (INE), mientras casi un 34% de las mujeres con empleo dedica cuatro horas diarias al cuidado de hijos, hijas, nietos o nietas, ese mismo porcentaje de hombres destina solo alrededor de dos horas diarias, lo que evidencia una persistente desigualdad en la distribución del tiempo de cuidados, que influye directamente en la brecha salarial.
Esta distribución desigual de los cuidados, y su reflejo en la brecha salarial, se muestra con toda su crudeza en el caso de las familias con hijos e hijas con discapacidad intelectual y del desarrollo. Según una encuesta sobre la conciliación de estas familias, realizada por Plena inclusión en 2022, el 83% de las casi 1.900 personas que respondieron admitían que las mujeres son las principales cuidadoras de las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, en la mayoría de los casos, son sus madres.
En general, su grado de satisfacción sobre la conciliación es bajo o muy bajo. Para conciliar, la mayoría utiliza los campamentos de verano y las actividades extraescolares o la guardería. Pero estos apoyos son a todas luces insuficientes, por lo que buena parte de estas madres se ven obligadas a hacer muchas renuncias para cuidar a su familiar con discapacidad, sacrificando desde su vida social a su salud mental, pasando por supuesto por el trabajo.
O bien deben reducir su jornada laboral para poder cuidar a sus hijos e hijas con discapacidad, con lo que merman sus opciones de desarrollo de una carrera profesional, favoreciendo que los hombres sigan ocupando los puestos de mayor responsabilidad en las empresas y, por tanto, ahondando la brecha salarial de género. O bien tienen que renunciar directamente a trabajar, cuando sus familiares con discapacidad requieren permanentemente de grandes apoyos, algo que explica la desventaja económica que afecta a muchas de las familias con miembros con discapacidad intelectual y del desarrollo.
El servicio de canguro, imprescindible
Carolina Ortega Sancho, madre de Íñígo, un joven aragonés con discapacidad intelectual, ejemplifica a la perfección a las mujeres que deben sacrificar su carrera profesional por la falta de apoyos para los cuidados. “La discapacidad de mi hijo me obligó a reducir la jornada laboral a seis horas, y a pedir muchos permisos para poder salir a médicos y rehabilitación durante muchos años. Esto conlleva el no poder asumir puestos de cierta responsabilidad y no poder comprometerte a un horario muy amplio o muy cerrado”.
Su situación es parecida a la de Pilar Campo Cubero, otra mujer aragonesa que también tiene una hija con discapacidad intelectual y grandes necesidades de apoyo, llamada Ariana. “Vivimos las dos solas”, señala, “y ella no se puede quedar sola en casa, ya que tiene que depender siempre de alguien, y esa soy yo”.
Pilar asegura que le gustaría “tener la capacidad de bilocación para ocuparme de ella y de mi trabajo, pero me es imposible. Así que solo puedo ejercer unas horas de mi trabajo” como profesora de yoga, pilates y espalda sana. “Me han ofrecido más horas, pero he tenido que renunciar a ellas. Esa es la realidad de las mamás que tenemos hijos con discapacidad, que no podemos ejercer nuestro trabajo como quisiéramos”.
Tanto Pilar como Carolina se han visto obligadas a reducir su jornada laboral y a renunciar a una parte de sus ingresos económicos. Pero, si ambas pueden seguir trabajando durante unas cuantas horas al día, es gracias al servicio de canguro de Plena inclusión Aragón.
Este servicio “nos ayuda enormemente a conciliar la vida laboral y familiar”, afirma Carolina. “Sobre todo, tenemos unas personas de confianza que sabemos que van a llevar a nuestro hijo al autobús a tiempo, mientras nosotros podemos llegar a tiempo al trabajo”.
“Estoy muy agradecida al servicio de canguro” de Plena inclusión Aragón, sostiene Pilar. Gracias a este apoyo, “puedo ejercer mi trabajo laboral y puedo ser yo”, ya que en casa tiene que cuidar de su hija constantemente. “Tengo que ser sus ojos, sus manos, su voz y su fuerza. Y, por lo menos, en el trabajo puedo ser yo, aunque sea por unas horas. Y sé que está muy bien cuidada”.
Los testimonios de Pilar y de Carolina evidencian la enorme necesidad de apoyos para la crianza y el cuidado que requieren las madres de hijos e hijas con discapacidad intelectual. Y, a su vez, dan muestra de la persistente desigualdad en la distribución del tiempo de cuidados, que influye directamente en la brecha salarial.
Por eso, Plena inclusión Aragón insta a las administraciones públicas a promover marcos normativos y servicios que alivien la carga de los cuidados, y a dotarlos de un presupuesto suficiente para poder llegar a todas las familias con miembros con discapacidad intelectual y del desarrollo. Algo que hoy por hoy resulta imposible para el servicio de canguro de la asociación que, pese a resultar esencial, no cuenta con fondos suficientes para atender la elevada demanda.





