España aún estaba en shock, tratando de digerir las dimensiones de la catástrofe humanitaria provocada en la provincia de Valencia por la dana del pasado 29 de octubre, cuando Plena inclusión España puso en marcha una campaña solidaria, a la que no tardó en sumarse Plena inclusión Aragón. Desde la sede de Zaragoza se promovió la captación de fondos y de ayuda material para nuestra entidad hermana de Levante.
Todo el movimiento asociativo se volcó para conseguir recursos con los que ayudar a las familias de las más de 1.700 personas con discapacidad intelectual y del desarrollo a las que apoyan Plena inclusión Comunidad Valenciana y sus entidades. Un número significativo reside en localidades afectadas por las inundaciones, y sus necesidades de atención psicológica y material más inmediatas eran numerosas y urgentes.
En apenas dos semanas se habían recaudado 38.000 euros a través de donaciones de 250 particulares, empresas y asociaciones de todo el país. Este dinero se destinó para comprar material de apoyo a las personas con discapacidad intelectual que perdieron todo en la riada, incluidas las instalaciones de algunos de los centros donde recibían apoyos, que quedaron completamente destrozados.
Además, la campaña solidaria del movimiento asociativo de Plena inclusión logró movilizar a cerca de 500 personas voluntarias, que prestaron ayuda gracias a la coordinación de la Fundació Mira’m, que forma parte de Plena inclusión Comunidad Valenciana. Parte de este voluntariado cooperó en las labores de limpieza de las entidades más perjudicadas.
Por otro lado, para cubrir mejor las necesidades de las personas usuarias, los voluntarios y voluntarias se dedicaron a hacer apoyos domiciliarios, atendiendo las llamadas de auxilio de alrededor de las familias y centros que lo solicitaron. Entre tanto, Plena inclusión fue informando a las familias de los recursos que iban surgiendo y que podrían beneficiarles: puntos sanitarios, entrega de alimentos, el contacto con el colegio oficial de abogados y el notarial, etc.
Además, el movimiento asociativo recogió material específico: tabletas, comunicadores, pañales, botas de agua, packs multisensoriales, etc. Con estos productos se cubrieron las necesidades de las familias que se habían dirigido a Plena inclusión.
También se proporcionó apoyo psicológico a las familias que lo demandaban. De esta tarea se encargaron profesionales de la psicología voluntarios que, además, coordinaron sus labores con la actuación de Psicólogos Sin Fronteras.