Resultados como una casa

Encuentro autonómico del proyecto Mi Casa, en el Acuario de Zaragoza.
Encuentro autonómico del proyecto Mi Casa, en el Acuario de Zaragoza.

Aragón es la primera comunidad autónoma en confirmar que asumirá con fondos propios la continuidad del programa de Plena inclusión Mi casa, una vida en comunidad. Desde 2022, este proyecto de innovación social, que forma parte de la Estrategia estatal del gobierno de España para un nuevo modelo de cuidados en la comunidad, venía siendo financiado por el Ministerio de Asuntos Sociales y Agenda 2030, a través de los fondos Next Generation de la Unión Europea.

De este modo, el Departamento de Bienestar Social y Familia del Gobierno autonómico destinará 1,5 millones de euros en 2025 para mantener los ocho pisos de vida independiente y en comunidad con apoyos para 26 aragoneses con discapacidad intelectual. Las viviendas, gestionadas por la Fundación Cedes, Kairós, Atadi y Valentia, están ubicadas en Zaragoza, Barbastro, Monzón, Andorra y Teruel.

Este proyecto de innovación social forma parte de la Estrategia estatal del Gobierno de España para un nuevo modelo de cuidados en la comunidad, una hoja de ruta, liderada por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, que propone medidas para transformar los sistemas de apoyo y cuidado a las personas que viven situaciones de dependencia, vulnerabilidad o exclusión.

Durante tres años, Mi casa, una vida en comunidad ha investigado cómo apoyar de forma personalizada a unas 440 personas con grandes necesidades de apoyo para garantizar su derecho a vivir de forma independiente y ser incluidas en la comunidad. De ellas, 270 personas (26 en Aragón) han transitado de instituciones y viviendas familiares a pisos y casas en la comunidad, y otras 170 (30 en Aragón) han realizado actividades comunitarias viviendo en centros de día.

Para apoyarlas, Plena inclusión ha impulsado soluciones innovadoras, como la realización de planes de tránsito personalizados, la aplicación de nuevas tecnologías de apoyo, la coordinación sociosanitaria con los servicios públicos, la gobernanza junto a las administraciones o el impulso de nuevas figuras profesionales.

El anuncio del Ejecutivo aragonés de que seguirá financiando las viviendas vinculadas a este proyecto ha coincidido con la campaña ‘Resultados como una casa’ de Plena inclusión, para presentar los datos de este proyecto experimental, que ha testado nuevos apoyos y recursos para que las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo puedan tomar decisiones sobre su propia vida. La campaña no solo muestra los impactos sobre las personas con discapacidad, sino también sobre sus familias, sus vecinos y vecinas, los profesionales de apoyo y las administraciones públicas que han hecho posible un nuevo modelo de vida en comunidad para personas que hasta ahora se veían abocadas a vivir en un entorno familiar o en instituciones.

Profesionales especializados de organizaciones como Sustentia, Agirre Lehendakari Center, Fresno o el Instituto de integración en la comunidad de la Universidad de Salamanca (INICO) han ido recogiendo datos en todo el desarrollo del proyecto, y ahora Plena inclusión ha recogido las conclusiones en una página web y en la citada campaña.

Los datos recogidos revelan que el 92% de las personas que viven de forma independiente y en la comunidad gracias al proyecto han pasado a tomar decisiones personales. Más de un 46% manifiestan que conocen mejor su entorno, el 42% ha elegido sus apoyos y la práctica totalidad de ellas (98%) realiza planes personales, en los que en un 50% de los casos participan sus familias.

Los resultados también muestran un gran impacto no solo en las personas, sino también en sus entidades de apoyo, un 77% de las cuales ha cambiado la organización interna de servicios relacionados con el proyecto, y otro 47% lo ha hecho con otros servicios. Además, más del 80% de ellas ha hecho incidencia en los poderes públicos para la modificación de las normativas y la revisión de los costes y los procesos de acceso a las plazas residenciales.

Por su parte, el proyecto ha creado la figura profesional de los conectores y conectoras comunitarias, encargados de mapear los barrios y encajar las preferencias de cada persona con centros y servicios que puedan atenderlas. De esta forma, ‘Mi Casa: una vida en comunidad’ ha identificado, contactado y concienciado a más de 1.300 servicios públicos y privados (como ayuntamientos, asociaciones, centros municipales, clubes deportivos, protectoras de animales, etc.) con el fin de que puedan incluir a personas con discapacidad. Gracias a ello hemos conseguido comunidades más inclusivas, acogedoras y diversas, donde las personas pueden participar plenamente.

Por último, cabe destacar los resultados a nivel económico y de gobernanza. Esta inclusión en las comunidades ha fortalecido también las economías locales, y los costes derivados de la inclusión han disminuido. Además, se ha generado empleo y arraigo gracias a la promoción de servicios y productos locales. Este desarrollo local ha tenido un impacto doble en los entornos rurales. Junto a todo ello destaca también el papel de las administraciones públicas que han comenzado a impulsar cambios normativos para promover la inclusión.

Todos los datos, pueden consultarse en la web:

https://www.micasauvc.org/resultados-del-proyecto/

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